| Historia de la Vendimia Mendocina Año tras año, el primer fin de semana de marzo, casi sin interrupciones desde 1936, Mendoza renueva una fiesta, la Fiesta de la Vendimia. Esta es la celebración más importante para los mendocinos, ya que se trata del homenaje que el hombre le dedica a su industria principal, la vitivinícola. El tiempo de vendimia es el tiempo de cosecha de la uva, es por eso que desde los meses de enero y febrero Mendoza comienza a festejar. Primero en cada uno de los departamentos de la provincia se realizan fiestas populares de las que resultarán las candidatas a ser soberanas nacionales. Este rito es alusivo a los tiempos en que, en la viña y al terminar el trabajo se coronaba a la cosechadora más bella agasajaba. La Fiesta se lleva a cabo en una época, los meses de enero y febrero, para culminar con la noche del Acto Central a principios de marzo. Los actos principales de Vendimia son: "Bendición de los Frutos", "Vía Blanca de las Reinas", "Carrusel" y, como mencionamos, “Acto Central”, que consta, este año, de una segunda y tercera noche de espectáculos con la inclusión de shows de nivel nacional. Bendición de los frutos En esta ceremonia se agradece a Dios la cosecha y se ofrece el vino nuevo procediéndose al golpe de la reja, herramienta que simboliza al hombre que labra la tierra, bajo la advocación de la Virgen de la Carrodilla y la bendición del fruto nuevo. Esta celebración se organiza conjuntamente con el Arzobispado de Mendoza.
Los orígenes de la Bendición de los frutos se remontan a la tradición bíblica, cuando Moisés ofreció los frutos a Dios. Luego esta ceremonia se llevaba a cabo en oportunidad de las fiestas de Pentecostés o en las ofrendas hechas en el templo de Jerusalén. En Mendoza se tiene antecedentes de la primera bendición de los frutos en 1938, que se llamó “Bendición de la cosecha”. En esa oportunidad, el ilustre poeta mendocino Alfredo Bufano, leyó su poema “Al pionero del trabajo”. La Bendición de los Frutos implica la acción de gracias al Creador por la tierra y sus frutos. Vía Blanca de las Reinas En la noche del viernes, en las calles céntricas profusamente iluminadas, se lleva a cabo este evento con carros alegóricos donde desfilan la soberana nacional de la Vendimia, otras reinas nacionales invitadas y los dieciocho carros departamentales mostrando la belleza que se traduce en mujer. La Vía Blanca, nació con el nombre de “corso de los carros alegóricos”, en 1939. Tanto en el Carrusel como en la Vía Blanca de las reinas, las representantes de los distintos departamentos y sus cortes, candidatas al cetro nacional, desfilan por las calles céntricas de la ciudad en sus respectivos carros alegóricos. Cada departamento mendocino construye su carro conforme a un diseño referido a su principal riqueza agraria, minera e industrial. Carrusel A la mañana siguiente se realiza el "Carrusel", oportunidad en que desfilan los mismos carruajes, pero escoltados por agrupaciones gauchas con trajes típicos, montados a caballo; medios de transporte utilizados en el pasado con pasajeros ataviados conforme a la época, destacándose la tradicional carreta tirada por bueyes, uno de los primeros vehículos existentes en Mendoza con una antigüedad de más de 120 años, construida totalmente en madera y cueros. Además acompañan bailarines de distintas corrientes de inmigrantes y representantes de países americanos. Este evento es la fiesta en las calles que conmemora al vino y a todo su contexto. Consiste en el paseo por las calles céntricas de los carros alusivos a la Fiesta y los representativos de cada departamento con sus reinas. Desfilan además, otras Reinas Provinciales y Nacionales como así también Federaciones gauchas y otras instituciones del ámbito provincial. La idea sobre la que se trabajó y - actualmente se conserva - es la recapitulación del pasado mendocino. Es así como desfilan gauchos con sus burros, mulas, caballos, carros de carga y carretas, como símbolo del trabajo rural y del cruce de la Cordillera, por el Ejército Libertador. En sus orígenes, también, participaron las más bellas jóvenes de cada barrio y cada pueblo, quienes representaban al campo. El Carrusel pasó desde los paseos del Parque Gral. San Martín a las calles céntricas de la ciudad, siempre con un carácter participativo. Más de 200.000 personas se agrupan en las principales arterias para ver el paso de carruajes que simbolizan el trabajo rural y donde también se incorporan centros tradicionalistas y colectividades de otros países. Hoy, como en esos tiempos, el Carrusel muestra la evolución del pasado histórico y folklórico de esta tierra y trata de difundir la imagen de la Mendoza industrial, la de los vinos finos. Cada una de las 5 regiones vitivinícolas, desfila mostrando el fruto de su gran densidad de viñedos, bodegas, canales, acequias y una gran estructura y equipamiento productor. En el carrusel la consigna es participar y, aunque la fuerza del caballo ha sido reemplazada totalmente por los motores, se mantiene la tradición del desfile de jinetes con atuendos típicos. Acto Central Por la noche, en el teatro griego Frank Romero Day construido en las faldas de los cerros que lindan con el Parque General San Martín, se lleva a cabo el Acto Central que congrega a 21.686 personas sentadas y otras miles que se ubican en los cerros aledaños, sumando más de 40.000 asistentes para presenciar el espectáculo de luz y sonido que culmina a la medianoche con la elección y coronación de la nueva soberana vendimial, cerrando con un despliegue sin igual de fuegos artificiales que estallan en el cielo mendocino. Las motivaciones y argumentos son netamente relacionados con Mendoza, el vino y el mundo, donde todas las actividades artísticas, figurantes, actores, música, escenografía, bailarines y creativos, son producto de esta tierra y componen una fiesta particular con el sello local. Al día siguiente todo el acto se repite, sumándose un espectáculo artístico tipo show, con intérpretes de jerarquía nacional. |